Conaculta Inba
arenal1

De historia y actualidad: Luis Arenal

Posted on 27 agosto, 2014

María Elisa Morales Maya
 
La muestra Luis Arenal Bastar: un realismo militante significa en muchos sentidos, no sólo por su condición inédita dado su carácter documental, sino por la diversidad de procesos que puede implicar la concreción de una exhibición como ésta. Desarrollada a partir de un proyecto de investigación más amplio, la exposición en torno al gestor, pintor, escultor y muralista tabasqueño fue realizada bajo la responsabilidad de Alberto Híjar Serrano y mi colaboración, ambos pertenecientes a la planta de investigadores del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas del Instituto Nacional de Bellas Artes, entidad constituida fundamentalmente para la conservación de la memoria documental de las artes visuales del país, de aquí la intención que nos llevó a trabajar con el acervo de este reservado personaje de nuestra historia e incluir diversos materiales de invaluable riqueza histórica y testimonial que pertenecieron al autor. Fue inaugurada el 8 de mayo de 2014 en la galería Espacio Alternativo del Centro Nacional de las Artes.
 
 
Durante el recorrido inaugural, el público asistente tuvo acceso a documentos que fueron apenas ejemplos de las de colecciones que forman parte de este patrimonio. En general integrado por ideas materializadas en papel y vínculos con militantes de la época tangibles en carteles, escritos personales y administrativos, bocetos, escultura, obra gráfica, pintura, fotografía, libros y revistas que dejaron imaginar la visión y capacidad de gestión de Arenal para impulsar la formación de colectivos promotores del trabajo solidario e interdisciplinario como el John Reed Club, el Taller de Gráfica Popular, el Taller de Arte Realista, la revista 1945, 1946 y el Taller Siqueiros en Cuernavaca, Morelos.
 
 
El también miembro fundador de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR) y de su revista Frente a Frente, siempre se mantuvo al margen de la autopromoción y la exaltación de su labor en la creación de las organizaciones que proyectó, en lugar de esto decidió trabajar y concentrarse en los principios que las originó, hasta que por convicción propia tuviera que separarse, como sucedió en su momento, de la LEAR.
 
 
La elección de Luis Arenal por el trabajo y la profesionalización de los procesos de producción plástica dejó huella en no menos de 600 bocetos sobre todo tipo de proyectos, obra de caballete, murales, propaganda, calendarios, entre otos, con referencia a la permanente organización social, su naturaleza y la multiplicidad de los problemas socio-económicos de la época todavía vigentes en nuestro tiempo.
 
 
El constante análisis de la forma, del claroscuro, del matiz y la intención del trazo está presente en dos pequeños cuadernillos mostrados en vitrinas en los que Luis Arenal precisó todo tipo de notas gráficas y escritas: citas, recordatorios, reflexiones, nombres de colegas, rastros de vida.
 
 
De las series de bocetos, existe una que agrupa distintas posturas de las mano y en donde es posible apreciar la fuerza estética de la representación visual a través de dos piezas en particular; son la misma forma, manos, pero una representa un puño cerrado, bien delineado, detallado, definido, voluminoso, lleno de energía, en contraste vemos otro par, una mano sólo sostiene una copa, el trazo es suave, delicado lo que hace parecer que la figura flota, es la manera en que Arenal obliga a la inevitable referencia de clases.
 
 
Al continuar por las secciones de la galería, se pueden ver ciertos indicios de lo que pudo ser el diario acontecer en la vida de Arenal, es el caso de un cartel que el pintor utilizó por la parte posterior para trazar un estudio a lápiz sobre algunos detalles del cuerpo del caballo, forma que, por cierto, resulta uno de los símbolos más recurrentes en su acervo. El dato a resaltar aquí es que el mencionado cartel es un ejemplar impreso por el Partido Popular Mexicano, órgano de iniciativa pro-partido editado por Vicente Lombardo Toledano en 1947. Sin duda una joya histórica multiplicada por dos, que permite más o menos imaginar la escena en donde Arenal, en alguno de sus espacios de trabajo, abarrotado de materiales comunes en su vida, tira de cualquier cosa que está por ahí y decide tomar un cartel que no utilizará más y que será suficiente para dibujar y no dejar ir alguna idea pendiente de realizar.
 
 
A principios de la década de 1930, Arenal coincidió en tiempo y pensamiento con David Alfaro Siqueiros. El intercambio de conceptos y técnicas de representación los llevaría a establecer una colaboración muy cercana como colegas y amigos, amistad que posteriormente se tornaría también familiar con la relación que Siqueiros tendría con Angélica Arenal, última compañera de vida y modelo del muralista en proyectos plásticos tan conocidos como el que permanece en la galería del segundo piso del Palacio de Bellas Artes, donde el torso desnudo de Angélica representa la figura central en el mural La nueva democracia, inaugurado en 1944.
 
 
El compañerismo y compenetración estética entre Arenal y Siqueiros no es difícil de entender, las evidencias saltan en el Acervo Graciela y Luis Arenal, por eso no sería extraño llegar a encontrar entre sus materiales bocetos que posiblemente fueron realizados por Siqueiros, o por los dos, al fin documentos que fueron producto del trabajo conjunto. Lo realmente complicado en los estudios por venir será lograr el equilibrio histórico entre estos dos personajes para privilegiar lo que produjo este significativo encuentro del que resultamos beneficiados a través de la preservación y divulgación de la memoria documental que ocupa a todos los Centros de Investigación del INBA.

Escribe el primer comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *