La chava de la Martín Carrera

Del expresionismo

Posted on 16 agosto, 2016

Alberto Híjar Serrano
 
 
El tránsito del capitalismo a lo que siga es largo, penoso, violento y dialéctico al relacionar lo caduco con lo vigente y el porvenir. Ideologías estéticas diversas participan en la transición. El romanticismo adquiere dimensiones sorprendentes al representar corazones y horizontes de esperanza, y el expresionismo marca la necesidad de significar la violencia, la guerra, la represión, las discriminaciones, la devastación de la naturaleza, la explotación extrema de trabajadores forzados a la emigración riesgosa, la contratación sin derechos, la insultante presencia de los explotadores causantes de la mayor desigualdad social de la historia. Sentimentalizar todo esto es necesario como agente reflexivo, vivencia asumida y digna rabia movilizadora. El expresionismo no es, como supuso Georg Lukács durante el nazismo en numerosos escritos, sólo instrumento de la angustia existencial individualista sin más. Aunque ciertamente esto sobrevive en los best sellers de superación personal, en las charlatanerías orientalistas, en fin, en el empeño ideológico de reducirlo todo al cultivo personal de la paz interior con el desprecio a la violencia del mundo terrenal.
 
 

Cabeza dura

León Chávez Teixeiro, Cabeza dura.

Lukács no advirtió la construcción del realismo crítico con el aporte expresionista, pese a ser contemporáneo de Brecht, Käthe Kollwitz y José Clemente Orozco, y expresionistas mordaces como Georg Grosz y todo el grupo El Puente. La reducción de su crítica a novelas y poemas ignora los signos del grabado en madera de pie obligadamente duros, las texturas heredadas por Van Gogh, los distanciamientos dramáticos para advertir con ironía y sarcasmo las contradicciones entre la sentimentalidad romántica fundada en la moral cristiana, los usos de lo grotesco en el umbral panfletario para aclarar y no confundir, y la actualización del instante terrible como el de los fusilados del 3 de mayo en Madrid con el personaje plasmado por Goya a punto de abrazar a la muerte con su albeante camisa en el centro de los condenados a morir por la descarga inminente.
 
 

Camino al Desierto de los Leones

León Chávez Teixeiro, Camino al Desierto de los Leones.

Con sorprendente agudeza cultural, la Seguridad Nacional yanqui decidió el exterminio del realismo crítico con la participación de curadores de grandes museos y escritores exaltando la pureza del arte que no debe contaminarse con la política. A la par del macartismo y la persecución de comunistas y simpatizantes, emprendieron en la posguerra mundial una cruzada contra la Escuela Mexicana de Pintura. Arreciaron el exterminio en los años en que la Revolución Cubana aclaró que los combatientes de Sierra Maestra subieron con el nacionalismo antiimperialista de Martí y bajaron acompañándolo y profundizándolo con Marx y el saber popular libertario en dialéctica revolucionaria. Había que parar esto, y entre la Unión Panamericana, antes de que fuera OEA, y el museo Rockefeller, lanzaron una campaña para patrocinar la libertad irracional de los expresionistas abstractos que corrían sobre una tela esparciendo chorros de pintura, trazando un gesto o jugando con objetos de uso cotidiano y texturas en telas de gran tamaño: la libertad creadora sin estorbos ideológicos. La exaltación de los sentidos y la renuncia a la racionalidad reflexiva y crítica fue tema de coloquios y revistas desde Life en Español, con circulación millonaria en toda América, hasta las revistas de intelectuales invitados con todos los gastos pagados y premiados con amplia difusión en las páginas culturales de los medios financiados por los grandes consorcios. Reportajes y entrevistas difundieron el prodigio de contestatarios altamente cotizados en el mercado del arte como José Luis Cuevas, de quien se aclara en reciente reportaje que sus escritos los redactaba José Gómez Sicre, alto funcionario de la Unión Panamericana. Punto culminante fue a fines del siglo XX la exposición alemana enfrentando a dos colosos: Siqueiros del lado comunista y Jackson Pollock del “mundo libre” contra la cortina de hierro. Eva y John Cockcroft dieron a conocer todo esto en un escrito traducido al español por Arnold Belkin y publicado en el periódico El Día, “El expresionismo abstracto, arma de la guerra fría”, con datos precisos de los patrocinios del plan general de combate contra los nacionalismos antiimperialistas y por la libertad y la democracia, pese a las evidencias del militarismo imperialista en la guerra que partió en dos a Corea. Orlando Suarez, pintor cubano, abundó en esta investigación en el libro La jaula invisible, titulado a partir de una frase del Che: los artistas son como monos en una jaula invisible en espera del maní de los espectadores. Contra la reflexión crítica y la militancia libertaria, resultaba rentable la angustia y la melancolía sin más, el sensualismo, el placer perceptual como asalto a la razón que escribiera Lukács y plagia en Milenio su director Carlos Marín para titular su columna. El triángulo de museos de arte moderno en México, Venezuela y Argentina dispuso lugares para la campaña imperialista, mientras el grupo Nueva Presencia encabezado por Francisco Icaza y Arnold Belkin convocó a expresionistas americanos a construir un “nuevo humanismo”. Su periódico mural apoyó la exigencia de liberar a los presos políticos en México y en especial a Siqueiros, quien permaneció en la cárcel de 1960 a 1964.
 
 

Poder obrero

León Chávez Teixeiro, Poder obrero.

Todo esto es una introducción necesaria a la importante exposición antológica de León Chávez Teixeiro, cantor popular de culto, reflexivo y crítico. Fue premiado en Confrontación 66 cuando se consolidaba en México la campaña contra la figuración de la Escuela Mexicana para sustituirla por los trazos nerviosos en las telas y por las composiciones geométricas coloridas o monocromas. León también criticaba al nacionalismo por su instrumentación demagógica de Estado con la complicidad de muralistas y grabadores obsequiosos. Pero a cambio, descubría la nación desde abajo y a la izquierda que lo hacía participar en un Colectivo Bertolt Brecht y en un proyecto de partido obrero clandestino. El conocimiento vivo de la explotación dio lugar a su canto con música que no se parecía al rock de moda entonces y está más cerca de la antimúsica propia de las óperas de Brecht, donde narra las contradicciones entre los explotados y los explotadores. A la par, León empezó incorporando objetos cotidianos a figuras humanas para mostrar su enajenación al mundo de los objetos en la ternura escondida en cuartos de pobres. Hay un cuadro en la exposición con un párrafo melancólico manuscrito y borroso de tan difícil lectura como la inclusión sentimental personal en la construcción de la corporeidad de la mujer, porque en la práctica política puede resultar un exabrupto. Pero el contratiempo capitalista impone reivindicar el amor pleno, político y corpóreo entre los avatares del combate. En el tiempo siguiente pintó fondos texturados monocromos donde se puede leer Poder obrero o Huelga para seguir por la representación de los barrios pobres con un colgado muerto del que se ve sólo la mitad inferior del cuerpo, la sucia atmósfera de la zona fabril de Xalostoc, la terrible amenaza presidencial de “Primero los mato y luego dialogo”, la gran tela con el ataúd en el centro trazado con línea nerviosa, el acento de la violada con la marca roja en el pubis, así como hiciera Goya con el fusilado blanco en el centro. Tiempo de organización política es el de la Chava de la Martín Carrera parada frente a su destartalada casa en el norte de la Ciudad de México, a un lado de la Villa de Guadalupe. Todo cuando la ciudad era ya hostil y expulsaba trabajadores a calles improvisadas llenas de postes y cables de la luz robada, de la vía del tren para caminar con su guía en la oscuridad y los malos presagios, en fin, los túneles que lo mismo pueden ser enormes tubos abandonados del drenaje profundo que entradas o salidas a luces y oscuridades inciertas.
 
 

Pájaro urbano

León Chávez Teixeiro, Pájaro urbano.

Nueve pequeños dibujos recientes prueban que el tamaño no es decisivo para el valor estético completado por el panel pintado con estas señales urbanas mientras cantaban los amigos en el concierto de inauguración. La pintura gestual rápida sólo necesitó una mancha negra final para equilibrar la composición con gente como garabatos, los cables, los postes, la atmósfera con nubes negras. Otra ocasión habrá para referir esta estética urbana expresionista al Cineamano de Arturo López “Pio”, que rápido y certero traza dibujos para proyectarlos como transformaciones continuas de paisajes, rostros, interiores destartalados, objetos cotidianos. Su impresión colorida en tarjetas postales logra mantener el sentido dramático como prueba de la vigencia del expresionismo crítico convocante de la solidaridad con los explotados en estos tiempos infames. La exposición de León en la bella casona del Centro de Tlalpan empieza por lo más reciente. Sin quererlo, aplica a Marx cuando afirma que la estructura del hombre explica a la del mono y no al revés, por si se quiere encontrar línea narrativa entre los “Cuatro tiempos y un Contratiempo”. Hay que comunicar todo esto.
 
 
26 julio 2016.
 
 

Machín y Dama

León Chávez Teixeiro, Machín y dama.

Imágenes tomadas del sitio oficial de León Chávez Teixeiro, que incluye además canciones y textos del artista: teixeiro.net76.net.
 
 
Imagen de portada: León Chávez Teixeiro, La chava de la Martín Carrera.
 
 

Qué pensar

León Chávez Teixeiro, Qué pensar.


 
 

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