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Junta de muros. Primer Foro Internacional de Muralismo

Posted on 25 agosto, 2015

Alfredo Gurza
 
 
Como parte de la celebración de los 30 años de actividades del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas (Cenidiap) del Instituto Nacional de Bellas Artes, se llevó a cabo en la ciudad de México el 5 y 6 de agosto el Primer Foro Internacional de Muralismo, en el Aula Magna José Vasconcelos del Centro Nacional de las Artes.
 
 
Coordinado por la maestra Guillermina Guadarrama Peña, del Cenidiap, y articulado en torno a las cuestiones fundamentales del muralismo en tiempo presente, el foro fue dispuesto de manera orgánica en cinco mesas de muy bien conducida discusión, constituyendo cinco nodos de experiencia y reflexión de muralistas, investigadores y restauradores: “Los maestros”; “Experiencias e irradiaciones”; “Nuevas experiencias”; “Vientos de cambio”; “Custodia y conservación del patrimonio”. Cinco aproximaciones a su vitalidad creativa y a un doble desafío: el que enfrenta el muralismo en el siglo XXI y, sobre todo, el que lanza a las terribles realidades de nuestro tiempo esta práctica artística tendencialmente irreductible.
 
 
Las sesiones resultaron amenas y fluidas, admirablemente refractarias a la jerigonza y a la teorización chabacana que ni abstrae ni concreta nada. Por el contrario, los ponentes cautivaron precisamente porque rindieron parte de su propia práctica, la compartieron mediante imágenes fabulosas, testimonios conmovedores y anécdotas sabrosas, cultivando así la rara virtud de hacer cabal justicia tanto a sus experiencias como a sus oyentes. Respetar el trabajo que se convida, estimar con tino el valor que por sí mismo tiene para los demás, estimula su acogida reflexiva y permite prescindir de la verbosidad estorbosa. El público que participó en el foro —gratamente numeroso tanto de manera presencial como a través de Internet— se benefició así de exposiciones de gran riqueza temática, con aquella cortés docencia que invita e involucra.
 
 
Rina Lazo, Arturo García Bustos, Arturo Estrada y Adolfo Mexiac marcaron la pauta de este foro desde la primera mesa, “Los maestros”, abordando con sencillez y muy buen humor su historia personal del primer muralismo mexicano, desde el aprendizaje en La Esmeralda, San Carlos o la Casa Azul de Frida Kahlo, hasta la formación del Taller de Gráfica Popular y la realización de proyectos propios en diversas latitudes. De discípulos a maestros, con trayectorias marcadas por la práctica del arte público, con tendencia y compromiso político, continúan aportando valiosas anécdotas y reflexiones a propósito de tensiones fecundas entre herencia e innovación, raíz y universalidad, nacionalismo y mitología, comunidad e identidad, destreza e imaginación, comisión y cometido, clase y nación.
 
 
Casi cien años de experimentación acumulada en los muros informa el trabajo de los artistas de varias generaciones y diversas poéticas que compartieron algunos de sus trabajos y reflexiones en el foro: Cienfuegos, Valeria Álvarez, Alejandro Swain, Alfredo Nieto, Patricia Carrasquilla, Imuris Ramos, Juan Montoya, José Luis Soto, Alejandro Caballero, Renato Robert Paperetti, el colectivo María Pistolas, Germen Crew, Melchor Peredo, Héber Camargo, Ismael Ramos, Cristina Terzaghi, Alejandro Morfín, Eliseo Mijangos. Artistas visuales a la vez que promotores de iniciativas culturales, organizadores de talleres, restauradores y catedráticos, por la misma necesidad descubierta en la práctica del arte público: saberes compartidos, exploración de recursos técnicos, extracción constante de lecciones plásticas y políticas para resignificar lo común-cotidiano y de ese modo involucrarse, reconocerse, ser parte.
 
 
Las nociones de herencia y continuidad adquieren sentido profundo cuando suponen, como aquí, una relación simultánea de confrontación y homenaje que da pie a la crítica del patrimonio teórico-práctico del muralismo. Una tradición viva de intervención estética en la esfera pública, volcada hacia el trabajo colectivo con compromiso político, en las antípodas de las prácticas articuladas por el régimen estético dominante, halla nuevos cauces en murales, mantas y pintas tanto como en la docencia y la investigación que esta praxis exige como requisito irremplazable para nutrir la figuración lúcida que contribuye a construir comunidades en torno a identidades emancipadoras.
 
 
De Cherán a Ayotzinapa, de Atenco a Tlaxcala, de La Plata a Palestina, de Jalapa a la red de institutos tecnológicos de México con su inesperada profusión de murales, de los proyectos espectaculares con patrocinio corporativo al empecinamiento del gesto pictórico colectivo en condiciones de severa precariedad económica e ideológica, el muralismo vivo construye dispositivos de empoderamiento en diálogo con las comunidades a través de la figuración con tendencia del espacio compartido en procesos nunca exentos de asperezas y conflictos, depurando poéticas de transformación que apuntalan la resistencia desde la raíz.
 
 
El Primer Foro Internacional de Muralismo reveló la apremiante necesidad de un espacio de discusión de esta naturaleza, una necesidad expresada por todos los participantes y confirmada por la visible emoción con que tomaban la palabra. Por otro lado, y conforme a la vieja expresión, por la riqueza del fondo y la manera fijó muy alto el rasero con que habrán de medirse las sucesivas ediciones de esta iniciativa. Quienes se afanaron por hacerlo posible merecen por ello una calurosa y agradecida felicitación.
 
 

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