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La revolución contra el revolucionario, una pieza de Vicente Razo en la exposición Sublevaciones

Posted on 22 junio, 2018

Abel Alfredo Reyes Estrada
 
 
¿Qué nos dice una serie de imágenes que retrata revueltas, movimientos sociales y revolucionarios? Esta interrogante da pauta para referirse a la exposición Sublevaciones, inaugurada el 24 de febrero de 2018 en el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) en la Ciudad de México. La curaduría estuvo a cargo del filósofo e historiador del arte francés George Didi-Huberman, quien también impartió una serie de conferencias relacionadas tanto con la exposición, como con su investigación L’oeil de l’histoire (El ojo de la Historia).
 
 
Esta visión histórica de diferentes actos sociales convulsos ofreció un recorrido a través de imágenes plasmadas en diversos medios como la gráfica, la fotografía, el video, el arte objeto y textos recopilados desde una primera versión de esta muestra en el museo parisino Jeu de Paume en octubre de 2016. La itinerancia de por varios museos del mundo generó que se incrementara el número de obras exhibidas, estructuradas en cinco núcleos: Elementos (desencadenados), Gestos (intensos), Palabras (exclamadas), Conflictos (encendidos) y Deseos (indestructibles).
 
 
Las imágenes insurrectas procedían de países como Francia, España, Estados Unidos, Cuba, Nicaragua, entre otros. Un total de 250 obras creadas por la mente y mano de personajes como Marcel Duchamp, André Bretón, Francisco de Goya, Rosa Luxemburgo, Tina Modotti y cerca de un centenar de creadores más.
 
 
Lo destacable del recorrido ofrecido por el curador fue la articulación discursiva de las diferentes imágenes procedentes de diferentes medios y circunstancias, que, no obstante, en ningún momento se mostraron caóticas o desvinculadas. Al contrario, la propuesta del investigador conformó un profundo diálogo entre las obras, así como con el espacio que las albergó.
 
 
A pesar de haber sido una exposición amplia, no provocaba cansancio en el visitante del MUAC, pues brindó una trama expresiva que permitió una dialéctica con la experiencia personal de cada uno. El observador pudo sentirse conmovido al ser testigo de los movimientos de lucha, protestas y represiones mostradas en los diferentes medios. El diálogo entre las imágenes sugirió al espectador reconocerse como un animal político que necesitaba pugnar por sus ideas y deseos.
 
 
Entre los aportes del contexto histórico mexicano a la narrativa de Sublevaciones destacó una instalación del artista oaxaqueño Fráncico Toledo que presentó sobre papalotes los rostros enmarcados de los 43 normalistas desaparecidos en Ayotzinapa, Guerrero, en septiembre de 2014, y diversas improntas del movimiento zapatista surgido en 1994.
 
 
Asimismo, dentro del material que formó parte del núcleo Deseos (indestructibles), que dialogaba con el contexto zapatista, estaba Revolucionario institucional (1994) del artista Vicente Razo, cuya producción se caracteriza por involucrar la crítica política. Su trabajo supone una comprensión polémica y crítica de la práctica del arte como una posibilidad para la resistencia cultural y la intervención social. La obra de Razo se involucra con las intersecciones entre la cultura popular, la política y la producción artística,(1) y una de las influencias que repercuten en ella es el propio contexto de la producción artística. El autor sostiene que el arte y las prácticas culturales son producto del proceso histórico, social y político.(2)
 
 
Revolucionario institucional es un objeto tridimensional postescultórico hecho con seis botellas de refresco rotuladas con motivo de la campaña presidencial en México en 1994. Las botellas contienen líquido y sus coronas o bocas están taponadas toscamente, a manera de mechas, con trozos de tela, como si se tratara de bombas Molotov.
 
 
La obra muestra una paradoja. Por un lado, las botellas formaron parte del marketing político empleado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) durante la contienda electoral, cuyo candidato fue Ernesto Zedillo,(3) y por otro lado las bombas Molotov son utilizadas en protestas sociales. En ese momento el clima político y social en México era adverso, sin embargo, en las elecciones una vez más se habría de imponer el candidato del partido oficial. Pero lo que más preocupaba al gobierno era que en el estado de Chiapas se había detectado una agitación guerrillera, que finalmente estalló el 1 de enero de 1994, encabezada por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
 
 
El movimiento surgió para exigir justicia y la reivindicación de derechos; denunciar la marginación y rezago social, esto en contrapunto del marco discursivo de modernización del recién firmado Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Los indígenas movilizados se habían armado con el propósito de lograr la trasformación revolucionaria del país, y en respuesta el gobierno envío al ejército para replegar a los rebeldes, lo que terminó en el asesinato de alrededor de 46 indígenas, muchos de ellos armados con rifles ficticios hechos de madera.
 
 
Las bombas Molotov son un tipo de arma casera ―surgidas durante la invasión soviética a Finlandia en 1939―, el recurso desesperado de un pueblo desarmado pero con ánimos de lucha. De ahí que estas botellas de Razo generaran la idea de enfrentamiento de un grupo social en contra del gobierno para reclamar derechos. La obra creó un efecto contradictorio o confuso, acorde con el título dado por el autor, primero porque el partido (PRI) surgió de un movimiento revolucionario de principios del siglo XX que terminó constituyendo un gobierno autoritario y de fuerte discurso institucional-oficial, y segundo porque ese mismo partido “revolucionario” ha reprimido con violencia al pueblo que dice representar.
 
 
La dupla revolución-represión, o mejor, sublevación-represión (para estar a tono con la exposición), no fue del todo perceptible, al menos en la manera en que dispuso su pieza Vicente Razo. La idea de lucha perdió fuerza expresiva pues los elementos que conformaban la propuesta se mostraron de manera inocua: las botellas alineadas frontalmente siguían un ritmo, alternando unas con el logotipo de la campaña y otras donde era visible el rostro serigrafiado del candidato. El mensaje del autor pudo percibirse como una crítica hilarante, pero no contundente. Le hizo falta algún componente compositivo o de otro tipo, que la hiciera fungir como una propuesta evocativa de la protesta real. Quizá hubiese bastado con aparentar la previa utilización de las bombas o que, tal cual están, se hubieran acompañado con un mensaje escrito que reforzara la idea de su utilidad: ¡Úsese en caso de abuso de poder!
 
 
La vitrina envolvente hizo que la pieza pareciera aún más ilusoria y distante. El acrílico la despojó de su potencial empleo útil y solamente la dotó de sentido discursivo. Al fin y al cabo parecía que sólo estaba ahí para su apreciación, por sus cualidades estéticas (y para el aplauso al coleccionista que las preservó) y no por su funcionalidad real. En todo caso, tendrían que estar en manos subversivas y no dentro de un museo.
 
 
Si la concebimos como pieza de museo, cabe anotar que su montaje no fue el mismo que el que se había presentado previamente en el Moore College of Art & Design de Filadelfia. Se conservó, eso sí, el ritmo y la linealidad de las botellas, pero el líquido y las mechas cambiaron, las antiguas parecían más aparatosas o toscas que las más recientes. Esto nos sugiere que posiblemente se trate dos versiones o de dos piezas diferentes.
 
 
Tanto la exposición como la obra invitaron a la reflexión sobre los movimientos sociales, así como de su implicación política y cultural. Como espectador uno se hizo partícipe de las protestas y quizá haya un sentido de pertenencia. El común denominador que vinculó todas las imágenes fue el registro de la actividad contestataria, latente en toda sociedad.
 
 
 
Abel Alfredo Reyes Estrada es estudiante del posgrado en Historia del Arte de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM (abel.historia@hotmail.com). El presente texto es uno de los trabajos elaborados por el autor en el seminario Discurso Visual. Estudio y Análisis de la Experiencia Visual Contemporánea y su Relación con las Prácticas Artísticas, impartido por el doctor Alberto Argüello Grunstein de marzo 2017 a mayo de 2018 en el Cenidiap/INBA.
 
 
 
 
Notas
 


[1] “Vicente Razo”, Soma México, 2018, http://somamexico.org/es/soma-summer/vicente-razo. Consulta: 2 de abril, 2018.

 

[2] “Vicente Razo”, Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda, https://www.esmeralda.edu.mx/vicente-razo. Consulta: 2 de abril, 2018.

 

[3] Entonces, como ahora, se acostumbraba repartir entre los acarreados “su torta y su refresco” para aguantar la jornada.
 
 
 
 

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