Mariana Yampolsky

Posted on 5 septiembre, 2017

Patricia Priego
 
 
El 6 de septiembre de 1925, en Chicago, Illinois, la señora Hedwing y Oscar Yampolsky, quien era escultor, pintor y ebanista, celebraron el nacimiento de su hija, a la que llamaron Mariana. Por ser hija única y vivir en el campo, su infancia fue bastante solitaria; su pasatiempo favorito era la lectura y escuchar las historias que le contaba su abuelo. Concluida su adolescencia, ingresó a la Universidad de Chicago para cursar la licenciatura en Ciencias Sociales, pero en 1945, tras la muerte de su padre, decidió viajar a México e iniciar su actividad artística como estudiante de pintura y escultura en la Escuela Nacional de Pintura Escultura y Grabado La Esmeralda, en la capital del país. Fue la primera mujer grabadora e integrante del Taller de Gráfica Popular, organización que se distinguió por su lucha contra el fascismo y sus grabados con temas de protesta. Desde entonces, Mariana Yampolsky recorrió el país enamorándose de sus paisajes, su gente y su cultura, por lo que en 1958 obtuvo la nacionalidad mexicana y llegó a convertirse en una especialista en las tradiciones populares, principalmente entre la de los textiles.
 
 
La suya fue una vida prolífica dedicada al arte y sobre todo a la divulgación de la riqueza cultural mexicana. En sus propias palabras: “Si uno ama al pueblo, al país, también ama todo lo que rodea al ser humano. Creo que se tiene que amar, amar mucho al país que miras”. Yampolsky, era, pues, una apasionada de su patria, México, donde para ella cualquier lugar era interesante. En 1954 se acercó a la fotografía y 44 años más tarde había conformado un acervo de cerca de setenta mil imágenes que captan rostros, rituales, casas y vida cotidiana de lugares tan apartados del campo que nunca antes nadie había fotografiado. Su obra fue reconocida en todo el mundo a través de las más de 250 exposiciones que realizó, así como por sus más de 14 libros.
 
 
Su espíritu inquieto no se conformó con esto y paralelamente trabajó como fundadora y profesora del Centro de Enseñanza de Lenguas Extranjeras del Instituto Politécnico Nacional, coeditora del Fondo Editorial de la Plástica Mexicana, colaboradora del Centro de Investigaciones de las Artesanías; en la Secretaría de Educación Pública fue coordinadora e ilustradora de libros de texto gratuito, así como editora de libros infantiles tales como la colección Colibrí y una serie de títulos más dirigidos a acercar a los niños al arte mexicano, a la vez que organizó y promovió múltiples exposiciones y espacios de arte y cultura mexicana tanto dentro como fuera del país.
 
 
Murió el 3 de mayo del 2002 a los 77 años de edad, víctima de cáncer. Su enfermedad no le impidió conservar hasta el último día su espíritu alegre y capacidad de emoción ante todo lo que le rodeaba, como cuando de niña recorría en bicicleta los alrededores de su casa. Su trabajo no es más que un reflejo de una vida llena del gran amor que sentía por México y su gente.
 

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