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Muertes inesperadas

Posted on 28 febrero, 2019

Alberto Híjar Serrano
 
 
El lunes 19 nos reunimos Cristina Híjar, Herlinda Sánchez Laurel y sus ayudantes de pintura y del quehacer casero para fotografiar el cuadro mural sobre el 68 aposentando en su estudio, unos pisos abajo de su departamento en el séptimo nivel de un conjunto habitacional en Tlalpan. No hay otro que totalice tan bellamente todo el 68, salvo el tercer nivel de Los Siete Pecados de la Justicia de Rafael Cauduro en la Suprema Corte de Justicia. En la comida comentó el homenaje recibido en su natal Ensenada al reinaugurar su primer mural sobre el 68 en el vestíbulo de la sección sindical de la CNTE. Pura Escuela Mexicana, comentó burlona por sus referencias a Juárez, al pueblo, a los granaderos y a la masacre de Tlatelolco con una excelente composición dinámica y soluciones figurativas bien distintas al abstraccionismo propio de su pintura de caballete, sus grabados y sus dibujos. Luego de la primera inauguración, coincidente con la campaña presidencial de Echeverría, regresó a la capital de México en automóvil ante la amenaza de los guaruras que intimidaron a su familia. Advertidos del peligro de que fuera capturada en el aeropuerto o en la terminal de autobuses, sus camaradas de la Juventud Comunista facilitaron el largo viaje.
 
 
El cuadro mural de 3.50 metros por 2.10 metros al óleo es un tríptico con todo el 68: desde el tórculo exactamente reproducido de donde salen volantes, esto es, papeles voladores, hasta la marcha reprimida con cuerpos en movimiento comunicado con veladuras y trazos dinámicos, y la masacre de Tlatelolco con los tanques y los soldados, uno de ellos luciendo en el casco una condecoración tricolor. El celaje, los perros trazados con gestos pictóricos, dan por resultado una gran obra con el despliegue pertinente de todos los recursos gráficos: composición, escalas, objetos para destacar los planos, texturas, veladuras, que prueban la permanencia de la técnica del óleo más allá de sus orígenes renacentistas y sus reproducciones académicas. La cabeza de un Pegaso con un ala desplegada trazado a línea en la parte superior es una inserción conceptual que alude a la animalidad que puede volar por encima de la bestialidad. El destino de la obra encargada por Martínez Nateras, miembro del Comité Central del Partido Comunista Mexicano —al que renunció a raíz de sus malos manejos—, es incierto. Todo queda en suspenso porque la querida maestra jubilada y homenajeada por la UNAM en 2018 falleció el miércoles.
 
 
Queda en sus acervos una valiosa colección de 65 grabados de agitación y propaganda del 68 producidos en La Esmeralda, centro de producción gráfica principal del movimiento, luego que la UNAM fue invadida por el ejército. Resguardó las placas correspondientes y pensaba entregar el tesoro al Museo Nacional de la Estampa para que quedara en el INBAL en homenaje a los activistas de La Esmeralda a la que representó como delegada al Consejo Nacional de Huelga, con el apoyo del director de la escuela y veterano del Taller de Gráfica Popular, Fernando Castro Pacheco. Fue entonces que se hizo amiga de Susana Campos, delegada de la entonces Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM, no sin sufrir el asesinato de un compañero estudiante de Derecho que la obligó a vivir en el clandestinaje.
 
 
Sobreviviente del 10 de junio de 1971, logró burlar a Los Halcones en una azotea donde tuvo que moverse de su escondite entre tanques de gas para ser refugiada en un departamento donde la dueña dotó de chalina, rebozo y canasta a ella y una compañera para poder romper el cerco criminal.
 
 
Todo esto animó a Cristina Híjar del Cenidiap-INBAL a proponer una entrevista para su publicación ilustrada en alguna de las dos revistas del centro de investigación: Piso 9 Discurso Visual. Acordamos enviar las fotos de mural reciente y vimos en computadora las del mural de Ensenada, donde están dispuestos a abrir una sala de su museo principal para la obra de la querida maestra del apellido compuesto. Lejos estábamos de imaginar lo que ocurriría dos días después.
 
 

Herlinda y el mural.

 
 
Al dolor se suma la digna rabia por el asesinato de Samir Flores, el dirigente del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua de Morelos, Puebla y Tlaxcala. Había denunciado los estragos ambientales y comunitarios que producirá el Proyecto Integral Morelos con centro en la construcción de la termoeléctrica en Huexca. Amenazado por el coordinador plenipotenciario asignado a Morelos por la Presidencia de la República —quien tenía como primer encargo organizar una encuesta sobre el proyecto pese al rechazo de los pueblos y comunidades organizados—, pronunció un discurso ante el Presidente de la República en Cuautla, donde recibió como respuesta el mote de izquierdista radical y conservador por oponerse al progreso. Las notas de prensa recuerdan a AMLO en campaña prometiendo que no se construiría la termoeléctrica, el acueducto y los caminos y embalses destructores de los poblados, los bosques y las fuentes acuáticas. La encuesta se hizo pese a todo, sin casillas en los focos rojos de la autodefensa popular. Radio Amiltzinko, fundada por Samir, informa de todo esto que dio lugar a un funeral con la presencia de los vecinos de Morelos y de organizaciones como el Frente con centro en San Salvador Atenco, el Concejo Nacional Indígena y las representaciones de Oaxaca, Estado de México, Chiapas, donde habrá tomas de la Comisión Federal de Electricidad, marchas y plantones. El viernes 22, una nutrida manifestación de dolorosa protesta recorrió el Paseo de la Reforma desde el Ángel de la Independencia hasta Palacio Nacional, sede actual de la Presidencia de la República.
 
 
Coincide todo esto con la publicación de un comunicado de la Dirección de Estrategias para la Atención de los Derechos Humanos instalada en Cerrada de Morelia 8, donde fuera un centro de tortura y asesinatos especialmente activo en los tiempos de Miguel Nazar Haro en los años setenta y ochenta del siglo pasado. La placa y su pedestal, colocados ahí como señalamiento de los crímenes impunes con nombre propio, fueron destruidos por quienes hacen ahora los trabajos sucios de Estado con el llamado crimen organizado. Es alentador que la Subsecretaría de Gobernación proteste por el atentado contra el derecho a la memoria histórica y a su señalamiento en el espacio público.
 
 
Días de duelo y digna rabia son estos, mientras los parlamentaristas se regocijan por la aprobación por unanimidad en el Senado de la Guardia Nacional ¿para proteger y obligar a la aceptación de qué y cómo?
 
 
23 de febrero, 2019
 
 
 
 

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