Entre muros y pirekuas: TIP y su trabajo con los pueblos purépechas

TIP: Colectivo de arte en resistencia / Ximena Alejandra Hernández García

El Taller de Investigación Plástica fue creado en 1976 por José Luis Soto e Isabel Campos, ambos artistas comprometidos con el arte comunitario y con experiencia previa en la realización de murales. Su labor y objetivo no consistían en representar a las comunidades, sino en acompañarlas: trabajar de manera colectiva, discutir las temáticas y problemáticas que necesitaban ser denunciadas y construir, a partir de ello, un arte comunitario basado en el compromiso de ambas partes.

El TIP formó parte del Frente de Trabajadores de la Cultura, cuyos integrantes acompañaron procesos de lucha en distintos lugares de América Latina. No se nombraban como artistas, sino como trabajadores; trabajaban por y para el pueblo, poniendo su disciplina al servicio de las luchas que requerían de ella.

En el marco de los 50 años del TIP se creó una exposición para recordar y mantener presente el legado de un muralismo construido desde abajo: un arte comprometido con las comunidades. La curadora de la exposición, Guillermina Guadarrama, cuenta que el TIP buscaba sacar al mural de su zona de confort y, pienso, también a las y los artistas. El museo les había quedado pequeño para las ideas que tenían; las galerías se habían vuelto obsoletas frente a la utopía que querían construir. Las denuncias no cabían en esas cuatro paredes institucionales.

Así, el TIP comenzó su labor con los pueblos purépechas a través de Efrén Capiz, líder campesino y creador de la Unión de Comuneros Emiliano Zapata, quien solicitó el apoyo del colectivo para crear una obra que denunciara el conflicto que atravesaba la comunidad de Santa Fe de la Laguna ante el despojo de tierras por parte de ganaderos de Vasco de Quiroga. En un enfrentamiento, estos habrían asesinado a dos campesinos.

Durante la inauguración de la exposición, realizada el pasado 19 de junio, se dio la bienvenida a Crescencio Méndez Gaspar, artista purépecha, y a José Luis Soto, fundador del taller. También estuvieron presentes Vicente Jurado López, director del Centro Nacional de las Artes; Guillermina Guadarrama, curadora de la exposición, y Alfredo Gurza, director del CENIDIAP.

Las actividades en torno a la exposición

En el marco de la exposición se llevaron a cabo distintas actividades para incentivar la visita y propiciar un acercamiento más amplio al trabajo del colectivo.

El 18 de julio se realizó un taller de grabado que comenzó con una visita guiada por la exposición y continuó con un ejercicio de dibujo utilizando foamboard y palitos de madera. Las y los asistentes pudieron crear su propio grabado a partir de las pinturas y piezas observadas durante el recorrido. Algunas personas incorporaron frases en purépecha relacionadas con la autonomía y la emancipación de este pueblo, como Juchari Uinapikua (“nuestra fuerza”).

Días después, el Aula Magna recibió a Guillermina Guadarrama y José Luis Soto para un conversatorio en torno al trabajo del TIP. Dialogaron sobre la exposición, compartieron anécdotas de aquella época y explicaron el proceso y la labor que se desarrollaron a partir de cada pieza.

Un ejemplo es La corrupción educativa en las comunidades, mural en el que se buscaba denunciar las condiciones en las que los maestros —familiares y amigos del inspector regional— impartían clases a las niñas y los niños de las comunidades. Para realizarlo, la comunidad tomó como inspiración el grabado Hasta su abuelo, del artista español Francisco de Goya, al que añadió una botella como alusión a las malas prácticas de los maestros. El mural provocó la inconformidad de estos últimos, quienes solicitaron que fuera retirado; sin embargo, la comunidad logró que los maestros abandonaran la localidad.

Otro ejemplo es El Cristo Campesino, una representación de Cristo vinculada con el trabajo y la tierra. Se trató de una instalación que acompañó las manifestaciones de campesinos purépechas frente a las oficinas de la Secretaría de la Reforma Agraria. La pieza simbolizaba el despojo del territorio a manos de los caciques, con el amparo de las autoridades agrarias.

El maestro Soto comparte que, cada vez que la comunidad acudía a denunciar sus problemáticas acompañada del Cristo, sus peticiones eran atendidas y, por ello, se convirtió casi en una obligación llevar la instalación a cada marcha.

El trabajo generado por este grupo no se limitó al acompañamiento de las comunidades en la denuncia de injusticias agrarias, sino que también abordó problemáticas étnicas. El colectivo acompañó procesos de emancipación purépecha relacionados con la defensa del territorio y la recuperación de prácticas culturales, como el juego de pelota y la ceremonia del Fuego Nuevo.

El pasado miércoles 29 de julio se realizó una demostración a cargo del equipo de los Búhos del Bosque, quienes encendieron la pelota y posteriormente invitaron a las y los asistentes a participar en una partida. Al término de la actividad se ofrecieron tamales y café, y los asistentes pudieron tomarse fotografías con los jugadores.

Finalmente, se realizó un taller de lengua purépecha, impartido por el maestro Rolando Hernández. En él se abordaron conceptos básicos, así como algunos aspectos de la estructura de la lengua. Para propiciar el aprendizaje, se reprodujo una pirekua que permitió a las y los asistentes bailar, cantar y tener un acercamiento más profundo y directo con la lengua, sin dejar de lado la historia del pueblo purépecha.

Las actividades realizadas permitieron apreciar la diversidad de técnicas utilizadas por el TIP durante sus años de actividad. El vínculo entre las obras era la resistencia purépecha, expresada mediante instalaciones, pintura y un amplio archivo de imágenes, además de las distintas banderas que formaron parte de la exposición.

Asimismo, se realizaron dos visitas guiadas: una a cargo de la curadora Guillermina Guadarrama y otra dirigida por el artista José Luis Soto. La exposición TIP: Colectivo de arte en resistencia resultó imprescindible, pues muestra años de trabajo y compromiso colectivo. La curadora hizo un llamado a la descentralización del arte y destacó la importancia de presentar una exposición de estas características en este espacio, pues nos obliga a voltear la mirada y reflexionar sobre otras luchas y sus procesos de rebeldía.

Llama particularmente la atención la manera en que el TIP integró a las niñeces en sus obras. No solo buscó romper con la idea del artista individual, sino también incorporar a toda la comunidad en los procesos de creación.

Como cuenta el maestro Soto, el proceso creativo del TIP consistía en ponerse al servicio de la comunidad. La técnica, el dibujo y el discurso que acompañaría cada obra se elegían de manera conjunta. No se buscaba imponer una técnica ni una forma específica de hacer arte; por el contrario, las y los artistas se adaptaban a las estéticas y técnicas de la comunidad. De esta manera, las pirekuas y k’anakuas —canciones y danzas tradicionales purépechas— se incorporaron a las luchas, junto con recursos como la pantomima, el sociodrama y el teatro, además de técnicas que en aquel momento resultaban innovadoras, como el performance y la instalación.

En este momento resulta crucial mirar y aprender de este tipo de colectivos que caminaron de la mano de los pueblos en sus procesos de autonomía y que demostraron que los cambios son posibles desde la comunidad, el compromiso y la creatividad.


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